martes, septiembre 12, 2006

Héctor V. Morel


La marcha de la humanidad en pos de su destino tiene mojones
cuyas seductoras señales destilan materialismo,
sensualidad y utilitarias miras. Sin embargo, entre el cúmulo
de cosas baladíes que saturan el oído y la mente
hay cortos pero milagrosos instantes de lucidez
que abrazan el curso de muchas generaciones con un halo luminoso
que es pura inspiración, puro carisma.

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