sábado, septiembre 10, 2005

ANONIMO

Arnold Böcklin_Campos Elíseos, 1877


La jerarquía invisible de la ciencia forma un clero cuyo exitoso interés resulta crecientemente empantanado en la protección y promoción de su propio sistema y así acaba pareciéndose más y más a los anticuados cleros del pasado
cuya misma existencia se tornó una barrera para la verdad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario